Música y la identidad latina en los Estados Unidos: La música es mi bandera
Como las especias y salsas que despiertan nuestros sentidos y nos recuerdan quiénes somas, la música es parte esencial de nuestra existencia, tan esencial como el pan, las tortillas, los plátanos, las papas y el arroz con frijoles. Dentro de la gama de sonidos que las sociedades tecnológicas nos brindan, escogemos lo que oímos, así como escogemos lo que comemos. Recordamos de dónde venimos, escuchando y saboreando nuestras raíces, los ritmos y las melodías que nuestras familias nos dan. Nos damos cuenta de dónde estamos al escuchar el radio, al abrir nuestros oídos y corazones a lo que nos rodea. Como los músicos cubanos y puertorriqueños dicen en Nueva York: la música es mi bandera.
Mi propio rincón en el mundo hispano es Nuevo México, con sus desiertos, montañas y valles. Aquí la música más antigua es la más apreciada. Los alabados, himnos del siglo XVI, son cantados en días sagrados por comunidades enteras en solemne antifonía. Las antiguas historias se desenlazan y el cora responde.